
¿Por qué nos resulta dificil dejar de compulsionar?
Expectativas inalcanzables y compulsiones engañosasNaturaleza y Realidades del TOC
Malentendidos y Realidades del Trastorno Obsesivo Compulsivo
Existe una considerable cantidad de malentendidos acerca de la naturaleza del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Muchas personas, incluidos algunos profesionales de la psicología con experiencia limitada en esta área, consideran que el TOC se manifiesta exclusivamente a través de temores excesivos hacia gérmenes o bacterias, resultando en una limpieza constante, una necesidad obsesiva por el orden, la simetría, la limpieza, o la incapacidad de deshacerse de objetos convirtiendo a la persona en un acaparador. Esta percepción simplista omite una amplia gama de compulsiones menos comunes y no tan fácilmente identificables. La creencia generalizada, tanto entre el público como entre los especialistas, de que las compulsiones se limitan a comportamientos como ordenar, lavarse las manos, rumiar o buscar reafirmación omite la realidad de que una compulsión puede adoptar cualquier forma.
Naturaleza Engañosa de las Compulsiones en el TOC
Un aspecto que complica la superación de las compulsiones es su naturaleza engañosa. El cerebro no distingue la "forma" de la prevención, sino solo la intencionalidad detrás de ella, llevando a las personas a creer erróneamente que ciertas acciones "no son compulsiones" cuando en realidad lo son. Lo que para una persona puede ser un medio para evitar una amenaza, para otra no lo sería, a pesar de tener el mismo ADN humano que informa cómo funcionan nuestras mentes. Por ejemplo, enfrentados a la amenaza de un tigre, un individuo podría decidir huir, mientras otro, sintiéndose igualmente vulnerable pero capaz de defenderse, podría optar por usar un cuchillo. El cerebro humano no está diseñado para distinguir y dictaminar el método preventivo correcto; esto se aprende a lo largo de la vida y depende de la información individual que procesamos. Relacionado con el TOC, dos personas temerosas de "volverse locas" podrían buscar alivio de distintas maneras –una discutiéndolo internamente para convencerse de su improbabilidad, y otra investigando en internet–. Ambos enfoques buscan alivio y, una vez ejecutados, dan paso a otros asuntos, reduciendo temporalmente la ansiedad. Aunque estas soluciones sean personales, y la mente no distinga la forma correcta de solución, solo la intencionalidad, se pretende ilustrar que la manera de prevenir varía según las creencias individuales y que cualquier solución basada en el autoconvencimiento es efectiva a corto plazo pero no a largo plazo debido a la naturaleza imaginaria e incontrolable de la amenaza.
En consecuencia, mientras una acción se realice con el objetivo de generar alivio ante un miedo específico (obsesión), se considerará como un acto preventivo (compulsión), induciendo el cuerpo a manifestar síntomas de ansiedad. Esta acción, enfocada en la obsesión, mantiene el pensamiento activo en la mente, ya que es difícil olvidar aquello a lo que constantemente prestamos atención. Por tanto, terapias como el yoga, mindfulness, meditación, ejercicio, distracciones, técnicas de respiración e hipnosis, no impactan significativamente en los síntomas obsesivo-compulsivos de los pacientes si son practicadas con la intención de aliviar esos síntomas, constituyendo así comportamientos compulsivos en respuesta a sus obsesiones. Al realizar estas prácticas con la percepción de "prevenir" sus miedos, principalmente el temor a sentir ansiedad, el cuerpo reacciona con síntomas de ansiedad. Además, puesto que estas acciones tienen un propósito dirigido hacia sus obsesiones, su realización perpetúa la presencia de estas en la mente. El resultante ciclo de expectativas no cumplidas hacia "olvidar obsesiones", seguido por frustración y desesperación, solo intensifica la intolerancia y la necesidad de controlar las obsesiones, elevando la intensidad y frecuencia de las compulsiones.
Compulsiones en el TOC: Identificación y Consecuencias
Identificación y Consecuencias de las Compulsiones
Distinguir las compulsiones de los actos cotidianos puede ser especialmente desafiante para pacientes o incluso para algunos psicólogos sin experiencia en el manejo del trastorno. Un criterio eficaz para determinar si una acción relacionada con tus temores constituye una compulsión radica en evaluar si su objetivo final es procurarte algún tipo de alivio, ya sea disminuyendo la ansiedad, facilitando el olvido de tus miedos o ejerciendo control sobre tus obsesiones. Si la respuesta es afirmativa, entonces estás frente a una compulsión. La forma específica de la acción es irrelevantemente ante la mente; lo crítico es la intención. Si tu objetivo es "prevenir" cualquier elemento que actualmente percibas como una amenaza (ansiedad, inseguridad, duda, incomodidad, etc.), entonces tu cerebro interpretará dichas acciones como un escape, lo cual no solo perpetúa la obsesión sino también todos los síntomas desagradables asociados a ese intento de elusión (ansiedad).
Las expectativas irrealizables de los pacientes acerca de sus vidas y obsesiones representan otro elemento que perpetúa el compulsar. Anhelar "dejar de pensar en sus obsesiones" y dirigir todas sus acciones hacia ese fin –ya sea mediante rumiaciones, rituales, distracciones, o incluso intentando proseguir con su vida cotidiana– mantiene fijos en sus mentes esos pensamientos. Así, al darse cuenta con el tiempo de que sus esfuerzos, aun aquellos aparentemente orientados a otros objetivos como seguir adelante o buscar distracciones positivas, no logran erradicar sus obsesiones, se enfrentan a la desesperación, incrementando significativamente la probabilidad de recurrir a nuevas compulsiones más extremas. ¿Cómo se puede intentar olvidar algo deliberadamente, si para verificar si lo hemos "olvidado" necesitamos "recordar" primero qué era lo que queríamos olvidar?. Esta dinámica no es exclusiva del TOC; cualquiera que se empeñe en olvidar algo específico acabará obsesionado con ello.
Implicaciones de la Prevención de la Ansiedad en el TOC
Aquellos pacientes con ansiedad excesiva que esperan que sus actividades reduzcan sus síntomas –como salir a correr, distraerse, respirar profundamente o meditar– encontrarán que, al tener como fin "prevenir" la ansiedad (amenaza), su cuerpo reaccionará produciendo más síntomas de ansiedad. Esto se debe a que, si el propósito de una acción es la prevención de una amenaza, el cerebro, que distingue intenciones pero no metodologías específicas, reaccionará activando los mecanismos de ansiedad que han sido esenciales para eludir peligros tangibles y escapables a lo largo de la evolución humana. Pronto se percatarán que, aunque a corto plazo puedan experimentar un alivio momentáneo, a largo plazo su predisposición a evitar la ansiedad se intensifica, al percibirse incapaces de enfrentarla directamente.
En sinergia con esto, la propensión a evitar situaciones temidas, incluso sin saber cómo, prepara al cuerpo para la huida al instigar la ansiedad, solo por la predisposición a escapar. Las crisis de pánico, por ejemplo, se pueden desencadenar por un intento inconsciente de eludir la ansiedad: el intenso miedo a los síntomas de ansiedad, influenciado por una excesiva autoconciencia y una baja tolerancia a estímulos negativos, impulsa a las personas a intentar "prevenir la ansiedad" sin una estrategia clara de control, llevando a un espiral de ansiedad e intensificando el deseo de escapar, culminando en un ciclo vicioso que puede provocar una crisis de pánico.
Desafíos Psicológicos en el TOC
Búsqueda de Certeza y Vulnerabilidad en el TOC
Finalmente, la búsqueda de certeza absoluta sobre sus temores coloca a algunas personas en una posición de vulnerabilidad particularmente aguda, llevándoles a considerarse especiales y a creer que los malos eventos solo ocurren en su contra. La duda, por mínima que sea, se convierte en una certeza intolerable o en una probabilidad inaceptable debido a la percepción de incapacidad para enfrentar la eventualidad, exacerbada por una autoestima menguada y una imagen negativa de sí mismos, a menudo resultado de experiencias adversas como el acoso o el abandono. La certeza absoluta es un imposible para cualquiera, no solo para aquellos con TOC, lo que conduce a la inutilidad de estas esperanzas y acciones.
Desafíos y Equívocos en el Manejo del TOC
Comúnmente, los terapeutas, amigos o familiares incurren en el equívoco de debatir con los pacientes sobre sus miedos en un intento de convencerlos, incluso lógicamente, de que estos no se materializarán. Este abordaje, lejos de ser beneficioso, resulta contraproducente al "validar al pensador". Los pacientes con TOC otorgan un alto valor a sus propias ideas, derivado de la credibilidad que se han otorgado a sí mismos después de un largo historial en el que, desde su percepción, han evitado con éxito sus temores (privándose así de la oportunidad de aprender mediante la confrontación que tales miedos no son reales) y convenciéndose de tener el control para prevenirlos. Argumentar con los pacientes de TOC acerca de la veracidad o la probabilidad de sus obsesiones solamente valida la creencia subconsciente de que sus mentes pueden prever y acertar, en ocasiones, los peligros futuros o actuales, incrementando a largo plazo su credibilidad y, con ello, la aparición de nuevas obsesiones.
Con el transcurso de los años, las personas que padecen TOC y evitan confrontar sus miedos a través de compulsiones constantes también evaden la posibilidad de aprender, a partir de la experiencia, la falta de fundamento de sus temores. La ausencia de información sobre lo que realmente ocurre cuando deciden “no compulsionar” permite que su imaginación pesimista domine, enseñándoles una infinidad de resultados catastróficos sin la posibilidad de refutación. Por este motivo, después de un prolongado periodo con TOC sin recibir la ayuda psicológica "adecuada", los pacientes son aún más reticentes a abandonar las compulsiones, debido a la carencia de experiencias de vida que demuestren la inocuidad de sus miedos. Además, cuanto más tiempo padezca la persona, más oportunidades tendrá de adquirir nuevas ideas, creencias y supersticiones que actúan como obstáculos al momento de confrontar sus miedos, ya que se presentan constantemente cuando los pacientes intentan dejar de compulsionar, propiciando nuevas instancias de obsesión alimentadas por un largo historial de aprendizajes culturales contraproducentes. Las cuestiones morales, éticas o religiosas, aprendidas a lo largo de la vida, pueden interferir con las acciones confrontacionales debido a las creencias negativas asociadas al abandonar las obsesiones (por ejemplo, considerar un pecado no rezar tras un pensamiento blasfemo), haciéndolo menos probable que la persona opte por confrontar sus miedos.
Impacto Clínico y Manejo del TOC
Impacto del Tiempo y la Severidad en el TOC
Un tiempo prolongado de obsesión incrementa las posibilidades de que los pensamientos sean recordados a futuro. Pasar mucho tiempo actuando en respuesta a una idea refuerza las conexiones cerebrales relativas a ella, aumentando la probabilidad de recordarla por asociación o debido a la importancia prolongada que se le ha otorgado, independientemente de si se está enfermo o no.
Cuanto más tiempo padezca una persona de TOC sin un tratamiento adecuado, mayor será la severidad del trastorno. Esto se debe a que los factores predisponentes al obsesionarse incluyen una alta percepción de vulnerabilidad, intolerancia, deseo de control y credibilidad. Con el tiempo, los pacientes con TOC, al compararse con otras personas que consideran sanas, desarrollan una baja autoestima y una visión pesimista y negativa de sí mismos, incrementando su percepción de vulnerabilidad. La acumulación de sufrimiento incrementa su percepción de estar sobrepasados, haciéndolos más intolerantes hacia nuevas obsesiones, miedos o estímulos negativos, agravando la necesidad de prevenir y aumentando la probabilidad de encontrar y utilizar formas de control (compulsiones). Cada compulsión "exitosa" a lo largo de la vida intensifica la credibilidad en sus propias ideas y compulsiones, favoreciendo su recurrencia en el futuro. Este ciclo vicioso ascendente solo se interrumpe abandonando las compulsiones, pero cuando una persona con TOC busca ayuda, ya existe una tolerancia extremadamente baja al temor, la ansiedad o cualquier otro estímulo negativo, lo que hace que la confrontación sea más improbable.
Estrategias Terapéuticas y Obstáculos en el Tratamiento del TOC
En la psicoterapia orientada al Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), se busca dotar al paciente de herramientas emocionales y cognitivas que le permitan disminuir su percepción de vulnerabilidad, reconocer que la intolerancia es una perspectiva variable, asimilar que su mente no constituye una fuente de conocimiento fiable, y comprender que sus estrategias de control resultan contraproducentes e ineficaces ante la esencia misma de las obsesiones. A través de estas y otras lecciones, se espera que el paciente cese sus compulsiones. No obstante, este proceso demanda un extenso período de tiempo y es crucial que el paciente posea una absoluta determinación, perseverancia, constancia y resiliencia para llevarlo a cabo hasta el final de sus días. La falta de constancia implica no siempre estar dispuesto a enfrentarse a los miedos y abstenerse de realizar compulsiones como se recomienda, entorpeciendo el progreso al convencer al paciente, incluso si es ocasionalmente, de su falta de capacidad para tolerar la confrontación. Sin resiliencia, cada escollo podría persuadir al paciente de su inaptitud para enfrentarse a sus temores, generando nuevas excusas para evitar exposiciones futuras o, en casos extremos, abandonar la esperanza y la terapia. La carencia de determinación engendra dudas en las personas con TOC, perpetuando la predisposición a evitar sus síntomas y obsesiones, y por ende, los síntomas de ansiedad y el impulso por compulsionar en su prevención. Finalmente, sin perseverancia, es común rendirse a mitad del camino o cerca del final para aquellos que carecen de la fortaleza necesaria para persistir en la terapia.
Es habitual entre muchos pacientes de TOC, al comenzar a confrontar sus miedos –es decir, abstenerse de compulsionar–, que ideen pequeños "parches" en un intento de "aclarar", "detailar", "corregir" o "comprender" mejor sus temores, con la creencia inconsciente de que ello facilitará o mejorará su capacidad para confrontarlos. Esto, sin embargo, no es más que otra forma de compulsión. Aquellos en proceso de confrontación deben entender que el problema no radica en sus obsesiones o en el contenido de sus pensamientos, sino en su respuesta conductual ante estos. Ningún pensamiento, por sí solo, tiene el poder de impactar en el mundo real de manera que cause malestar o altere su entorno de forma que modifique futuros eventos. La clave es distinguir que solo las acciones tomadas en base a estas ideas tienen consecuencias tangibles. Reconocer esto significa aceptar que los síntomas de ansiedad, la incomodidad, las emociones negativas y cualquier sensación o estímulo adverso surgen exclusivamente de sus acciones (compulsiones), no del contenido de sus pensamientos (obsesiones). Por tanto, tratar de añadir cualquier tipo de información adicional a sus miedos al confrontarlos no solo es inútil, sino que agrava los síntomas al constituir otra forma de compulsión. Los pacientes con TOC a menudo creen erróneamente que sus problemas persisten mientras los piensen, pero el acto de pensar en algo no lo convierte en realidad; las acciones en torno a ese pensamiento sí lo son. La percepción de que sus miedos "se sienten muy reales" no se debe al contenido de estos, sino a que sus "acciones son reales", y estas acciones, generalmente orientadas a la prevención, desencadenan síntomas de ansiedad, entre otras reacciones fisiológicas.
Superación de las Compulsiones en el TOC
El Camino hacia la Superación de las Compulsiones
La única vía para romper el círculo vicioso de obsesión y compulsión no consiste en detener los pensamientos intrusivos, pues no son ellos el verdadero problema, sino en cesar las compulsiones. Al fin y al cabo, ¿qué persona puede considerarse obsesionada si lleva una vida normal, ajena a sus pensamientos? Aunque un paciente experimente, en el peor de los casos, un aluvión de pensamientos intrusivos y desagradables a lo largo del día, no experimentaría síntoma alguno ni molestia si no se entrega a ninguna compulsión y no tiene el menor interés en actuar en base a esos pensamientos, sino que se enfoca en asuntos de su vida real. La abstención de actuar respecto a una idea solo ocurre si nuestras acciones están orientadas hacia otras metas. La compulsión cesa cuando se invierte el día entero en actividades vinculadas a la vida real, como la interacción con amigos, hobbies, estudios, parejas, etc. Sin embargo, si persiste el afán de eliminar la ansiedad, emociones negativas o de borrar ideas de la mente, junto con expectativas irrealizables como el olvido voluntario de pensamientos o el sentirse permanentemente bien, entonces resurgen los intentos de control mediante nuevas compulsiones, lo que conduce de nuevo a la obsesión. Es importante recordar que sin compulsión no existe obsesión. La tarea entonces es buscar estímulos positivos, no evitar los negativos.
Es un camino simple de describir, pero complicado de recorrer. No obstante, ahí radica el valor de la psicoterapia especializada, que brinda las herramientas, el conocimiento y el respaldo necesario para animarse a tomar el camino correcto y tolerar los síntomas adversos que emergen durante el proceso de confrontación.
